En estos días, tan importantes para todos los argentinos, en los que en 1816 se declaró la Independencia, escucharemos cientos de veces la palabra “Patria”. Para entender esta palabra nos hace falta responder a una pregunta ¿Qué es la Patria? Etimológicamente, la palabra patria proviene de patris (tierra paterna), es la tierra donde nacimos y nos sentimos ligados por afectos, ideales y cultura. Pero lamentablemente, vivimos un momento de la historia en el que el significado de esta palabra se ha distorsionado. Argentina está lejos de ser la Patria que soñaron nuestros próceres. Argentina sangra por los malos gobiernos, por gente sin escrúpulos que pisotean el sacrificio que hicieron tantos hombres y mujeres de bien. Argentina sangra por el sucio y politizado manejo de nuestra salud, como si la vida misma careciera de valor. Argentina sangra por los miles de jóvenes sin esperanza, presos de la ignorancia y los vicios; por los ancianos olvidados después de haber trabajado una vida entera y servido al país. Argentina sangra porque la dádiva reemplazó las fuentes de trabajo genuino, mientras se fomenta la “cultura del menor esfuerzo”. La Patria con la que soñaron nuestros próceres es mucho más que cantar el Himno en forma gutural en un partido de fútbol, es más que embanderar nuestros autos y casas y vestirnos de gauchos para asistir a un festival folklórico, como antes de la pandemia. ¡La Patria es sentirnos nosotros! Nosotros los argentinos. La Patria es cada uno haciendo lo que debe, los estudiantes estudiando, los empleados trabajando, los gobernantes gobernando, y cada uno haciendo lo suyo, buscando el bien común. Estamos andando un duro camino de “prueba y error”, aprendamos de lo que históricamente ha sucedido, de las equivocaciones cometidas y que tuvimos que pagar todos. Como educadora, estoy convencida que la Educación es el pilar donde debemos apoyarnos, ya que nos hace libres, libres para elegir lo que queremos para nuestro país y dejar de ser títeres de la politiquería barata de bolsones y votos cadena. Busquemos una Patria en la que haya justicia verdadera y no la que permita que sea lícito matar y quedarse con lo ajeno, o ser procesado y aun así gobernar. Hagamos de este país un lugar donde la gente quiera vivir, donde no haya fuga de cerebros, donde los jóvenes piensen que hay esperanza de un mañana mejor. Recordemos que nuestros grandes próceres dejaron su sangre esparcida en los campos de batalla, tratando de conseguir nuestros derechos y alcanzar la libertad para todos, que hoy más que nunca, como en aquel 9 de julio, debemos aprender a conquistar. Hoy convoco a todos los argentinos de bien a reflexionar, a que la revolución vibre en nuestros corazones y creamos firmemente que tenemos el poder de cambiar el rumbo de nuestra historia, de quitarles de una vez el poder a los que no se lo merecen y podamos así gritar al unísono ¡Viva la Patria!
Sandra Elisabet Sosa
Italia 382
San Isidro de Lules